Hola amigas! 👋
Quienes cosen a mano saben que no todo se trata de aguja, hilo y creatividad. Hay pequeños gestos que hacen una gran diferencia en el resultado final. Uno de ellos, muchas veces subestimado, es el hilván: una puntada provisoria que puede cambiar por completo la forma en que se encara un proyecto.
📣 El hilván es una costura auxiliar, realizada a mano con puntadas largas y visibles, generalmente con hilo de un color distinto al de la tela. Aunque no forma parte de la prenda terminada, cumple un rol clave: permite sujetar piezas antes de unirlas de manera definitiva. Es una especie de “borrador textil” que da margen para probar, ajustar y corregir sin comprometer la tela. 💪

🔰 ¿Por qué usarlo?
Porque aporta control. Es especialmente útil en prendas que requieren precisión: pinzas, cuellos, mangas o cualquier parte que necesite encajar a la perfección. Además, al ser fácil de retirar, permite equivocarse sin miedo. Una costura que se puede desarmar sin dejar rastro es una ventaja enorme, sobre todo para quienes están dando sus primeros pasos en la costura o trabajando con telas delicadas.
🔰 ¿Cómo hacerlo?
No se necesita más que una aguja, hilo y paciencia. Se utiliza una sola hebra, con un nudo pequeño en el extremo y se avanza con puntadas regulares. Lo importante es no tensar demasiado el hilo, para que la tela mantenga su caída natural.
🔰 Un recurso clásico que sigue vigente
Aunque la costura a máquina domina la escena, el hilván sigue siendo una herramienta insustituible para quienes priorizan los detalles. Es simple, económico y efectivo. Además, demuestra que en costura, como en muchas cosas, ir un paso más lento al principio puede hacer que todo el proceso sea más fluido. 💨
Porque coser también es tomarse el tiempo de hacer las cosas bien.

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